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La deuda contraída por las familias españolas para comprar una vivienda ha crecido un 13,2% en 2007, lo que representa el ritmo de crecimiento más bajo a cierre de año desde 1995, momento en que comenzaron a registrarse esos datos, por el frenazo en el sector inmobiliario provocado por la subida del Euribor y las restricciones de crédito en los mercados tanto de España como del resto del Viejo Continente. Por las mismas razones y las dificultades que implica para llegar a fin de mes la subida del índice hipotecario, la morosidad ha aumentado por sexto mes consecutivo hasta el 0,837% del total de la cartera crediticia. Por su parte, las empresas también han reducido sus créditos, aunque el volumen total de su deuda ha alcanzado un récord con 1,226 billones de euros.
Según se desprende de los últimos datos sobre la deuda de las familias publicados hoy por el Banco de España, que indican que al final de diciembre del 2007 las familias debían a los bancos 646.000 millones de euros.
Al final del 2006, la tasa de crecimiento de la deuda hipotecaria de las familias se ha situado en un 20,4% (571.000 millones de euros), una cifra inferior al 24,3% de 2005 y al 23,7% de 2004.
Si se tienen en cuenta todos los meses, sólo en julio de 1996, con un 12,6%, el ritmo de crecimiento de la deuda hipotecaria de las familias fue menor a la del final del 2007.
La situación actual se explica por el endurecimiento de las condiciones de concesión de crédito aplicadas por las entidades a los particulares en el último trimestre, causada en parte por el deterioro de las perspectivas del mercado de la vivienda, según ha explicado el Banco de España en su último boletín económico.
Esa restricción, negada normalmente por las entidades, ha afectado también a las empresas y, en mayor medida, a las grandes empresas a los préstamos a plazos más dilatados, en un contexto de empeoramiento de las expectativas sobre la situación económica.
Las condiciones para la obtención de préstamos también se volvieron más estrictas por la percepción de un deterioro de la calidad crediticia de los consumidores, en el caso de los préstamos destinados al consumo.
En cuanto a ese tipo de créditos, la tasa de crecimiento al final del 2007 fue del 11,2%, la menor a cierre de año desde el 4,4% del final del 2001. Entre el 2002 y el 2006, el ritmo ha sido igual o superior al 12,5%. A diciembre del 2007, la deuda de las familias con las entidades bancarias en préstamos no dirigidos a vivienda ascendía a 228.000 millones de euros, una cuarta parte de la deuda total (vivienda y consumo), 876.000 millones de euros.
Deuda de las empresas
En este orden de cosas, la deuda de las empresas españolas se ha desacelerado con fuerza en el 2007, año en que ha crecido un 18,8%, frente al 27,9% del 2006, debido a la menor financiación obtenida por las inmobiliarias y las constructoras en medio de la crisis financiera mundial e inmobiliaria en España, según los mismos datos del Banco de España.
Según la institución, a pesar del frenazo, la deuda de las empresas ha alcanzado un nuevo récord al final del año pasado con 1,226 billones de euros, frente a los 1,024 billones del final del 2006.
Ese récord supone duplicar los 612.000 millones de euros endeudados por las empresas hace sólo tres años y medio, en junio del 2004. En el 2005, el crecimiento había sido del 21,4%, muy por encima del 13,2% registrado en el 2004.
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